miércoles, 16 de diciembre de 2015

Los partidos no tradicionales salen reforzados del debate a cuatro.

Los tres candidatos con mayores posibilidades a ocupar la Moncloa y Soraya Sáez de Santamaría –vicepresidenta del Partido Popular- protagonizaron el pasado 7 de diciembre un debate a cuatro en televisión con el objetivo de aclarar sus programas y dilucidar los últimos interrogantes antes de la elección ciudadana.

/bluper.es

No faltaron a lo largo de todo el encuentro referencias a la ausencia del actual Presidente del Gobierno y candidato, Mariano Rajoy, que considerando el debate a cuatro de menor importancia que el tradicional encuentro con la oposición, decidió enviar a la número dos de su partido para reivindicar que los populares son “un equipo que no cree en personalismos”. A ese mismo equipo alude Soraya Sáez de Santamaría cuando alaba a su propio partido como responsable de la recuperación económica y la reducción del paro desde el comienzo de su mandato, discurso que mantendrá durante todo el encuentro. 

 En sus primeros minutos como interventor, Pedro Sánchez se centró en la defensa de una España bipartidista que no debe sobrestimar las propuestas “irreales” de Podemos ni creer en la independencia política de Ciudadanos, a quienes coloca en el mismo estante ideológico que al Partido Popular.
Albert Rivera huyó de estas afirmaciones negando, aunque con boca chica, cualquier pacto futuro con PPSOE con el fin de formar gobierno, calificándolos de “vieja política” al igual que haría posteriormente Sáez de Santamaría al declarar: “sólo gobernaremos si somos la lista más votada. Me dan miedo los tripartitos de perdedores”.

En el ámbito económico la postura del PP está clara: autoalabanzas hacia su buena gestión en el Gobierno a pesar de la terrible situación en la que se encontraba el país cuando llegaron al poder e incesantes alusiones a la bajada del paro, pero ninguna nueva propuesta ni réplica a las críticas de Pablo Iglesias o Pedro Sánchez, que no olvidaron recalcar la situación de precariedad en la que sigue inmersa la economía española y la alarmante situación del mercado de trabajo temporal. El candidato socialista enunció sus propuestas en torno a la derogación de la reforma laboral y la creación de un mayor número de plazas en los cursos de formación profesional, mientras Iglesias se centraba en remarcar que “el problema no es el mercado de trabajo, sino la creación de empleo”. Rivera, por su parte, hacía hincapié en algunos de los ya conocidos pilares económicos de su programa como son la implantación del contrato único y el impulso de complementos salariales para los sueldos más bajos.

Con respecto a la educación el discurso fue el más que esperado, con un apoyo a la pública y crítica al modelo de Popular desde el Partido Socialista y Podemos convenientemente ignorado por la vicepresidenta del Gobierno, que una vez más no perdió la ocasión de elogiar la gestión de los suyos ante la adversidad, mientras el candidato de Ciudadanos subrayaba la importancia del acceso al plurilingüismo en la escuela pública.
Poco a poco el debate fue caldeándose hasta llegar al tema más candente de la política española: la corrupción, que consiguió alterar tanto a Soraya Sáez de Santamaría como a Pablo Iglesias en un gallinero de referencias a Bárcenas o Monedero, en el que destacaron frases como el “paga, Sr. Monedero, paga” de la vicepresidenta, que parecía posicionarse ajena a las recriminaciones de los demás candidatos sobre los conocidos casos de corrupción en su partido.

Más calmados los ánimos hubo momentos de acuerdo en los que todos los participantes manifestaron su apoyo común hacia el pacto antiterrorista firmado recientemente y condenaron la violencia de género. Para finalizar, en el último minuto concedido a cada candidato, Pedro Sánchez volvió a destacar al Partido Socialista como única alternativa viable al Gobierno y la vicepresidenta no cesó en el discurso triunfalista usado durante todo el encuentro, recordando las hazañas de los Populares durante su mandato. Albert Rivera animó a la participación democrática tras lo que Pablo Iglesias finalizó el debate animando a España a “sonreír frente a la adversidad”.


Un debate en el que se tocaron muchos temas demasiado importantes para el tiempo y el formato del mismo, con ausencias muy señaladas en las redes sociales como la del Presidente o el candidato por UP Alberto Garzón y sobretodo marcado por muchas miradas rencorosas al pasado por parte de los partidos tradicionales y una llamada de los emergentes hacia la búsqueda de nuevas soluciones durante un encuentro con contenido más mediático que político que sólo en contadas ocasiones esclareció cuál será la acción de los partidos tras el 20-D.  

1 comentario:

  1. Buen resumen del debate!! Puede que Rajoy no considerara este debate importante... pero no fue porque estaba claro que si iba no tendría la fuerza-estabilidad que más o menos consiguió mantener Soraya. Deberían de haberse negado el resto de candidatos a que se hiciese el debate sin que él no asistiera, vaya, me parece ilógico totalmente.

    Cómo se ponen de acuerdo para quedar bien en determinadas cosas... "¿alguna medida contra la violencia de género, Soraya?" "Chicas, no dejéis que vuestros novios os miren el móvil." Volvemos al punto de que la culpa de la violencia de género recae en la actitud de las mujeres. Es tremendo que estemos aún ahí.

    Na, a mí me cansa ver este tipo de debates en los que realmente no dicen nada sólido y sólo se dedican a decir "mi partido lo hace bien" y a acusar a otros y así. Y tienes mucha razón con que el tiempo del debate hace que sea imposible profundizar en cada tema.

    (Y ojalá hubiese ido Garzón.)

    Un besito, te seguiré leyendo!

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